lunes, 5 de noviembre de 2007

Oraciones Mes de María



Las Oraciones tradicionales para el mes son:


Oración Inicial para el Mes de María

¡Oh María!, durante el bello mes a Ti consagrado, todo resuena
con tu nombre y alabanza. Tu santuario resplandece con nuevo
brillo, y nuestras manos te han elevado un trono de gracia y de
amor, desde donde presides nuestras fiestas y escuchas nuestras
oraciones y votos.

Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies, y adornado
tu frente con guirnaldas y coronas. Mas, ¡Oh María!, no te das
por satisfecha con estos homenajes. Hay flores cuya frescura y
lozanía jamás pasan, y coronas que no se marchitan. Éstas son
las que Tú esperas de tus hijos, porque el más hermoso adorno
de una madre es la piedad de sus hijos, y la más bella corona que
pueden depositar a sus pies, es la de sus virtudes.

Sí, los lirios que Tú nos pides son la inocencia de nuestros
corazones. Nos esforzaremos, pues, durante el curso de este mes,
consagrado a tu gloria, ¡Oh Virgen Santa!, en conservar nuestras
almas puras y sin manchas, y en separar de nuestros pensamientos,
deseos y miradas aun la sombra misma del mal.

La rosa, cuyo brillo agrada a tus ojos, es la caridad, el amor a
Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos, pues, los unos a los
otros, como hijos de una misma familia, cuya Madre eres, viviendo
todos en la dulzura de una concordia fraternal.

En este mes bendito, procuraremos cultivar en nuestros corazones
la humildad, modesta flor que te es tan querida, y con tu auxilio
llegaremos a ser puros, humildes, caritativos, pacientes y resignados.

¡Oh María!, haz producir en el fondo de nuestros corazones todas
estas amables virtudes; que ellas broten, florezcan y den al fin
frutos de gracia, para poder ser algún día dignos hijos de la más
Santa y la mejor de las Madres.

Amén.



Oración Final para el Mes de María

¡Oh María, Madre de Jesús, nuestro Salvador y nuestra buena
Madre! Nosotros venimos a ofrecerte, con estos obsequios que
colocamos a tus pies, nuestros corazones deseosos de serte
agradables, y a solicitar de tu bondad un nuevo ardor en tu santo
servicio.

Dígnate a presentarnos a tu Divino Hijo, que en vista de sus méritos
y a nombre de su Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero
de la virtud. Que haga lucir con nuevo esplendor la luz de la fe
sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las
tinieblas del error. Que vuelvan hacia Él, y cambien tantos corazones
rebeldes, cuya penitencia regocijará su corazón y el tuyo. Que
convierta a los enemigos de su Iglesia, y que, en fin, encienda por
todas partes el fuego de su ardiente caridad, que nos colme de
alegría en medio de las tribulaciones de esta vida, y de esperanza
para el porvenir.

Amén.




No hay comentarios: